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El Escritor

Tease "Ricardo se encontraba sentado en el escritorio, con la computadora portátil abierta y las manos sobre el teclado. La página en blanco. Julia se acercó y le dió un beso en la frente, tomó sus cosas y se fué, dejándolo completamente sólo. Entonces se le ocurrió la idea más brillante, escribir sobre su propia vida. Pero no la vida que llevaba hasta ese momento, esa era bastante tediosa y poco interesante. Tal vez podría escribir la vida de Julia. Enamorarla , sorprenderla, asustarla y matarla. Así como la vida de todo ser humano es una página en blanco, y son los sucesos diaros los que nos convierten en los protagonistas, de la misma forma viviría dentro de la mente de uno de los personajes. La vida de Julia está a punto de cambiar. Y Ricardo va a convertirla en un Best Seller."  El Escritor |  K arla G unz 1 Estaba esperando alguna clase de señal, algo que le dijera qué escribir. Había escrito dos libros ya. Bastante buenos, de hecho. Con las  ganancias

Cuerpos emocionales

Cuerpos emocionales, burbujas de sensaciones que te rozan, que te empujan y en ocaciones te encierran y asfixian.  Bienvenido al mundo de los sentimientos materializados en colores y sensaciones físicas. un mundo en el que la realidad es subjetiva. El odio toma forma de rosa de igual forma que se torna en perros rabiosos y negros que muestran sus dientes y señalan con ojos rojos y penetrantes.  El amor sabe a risas en una película con trama vagamente interesante. ¿De qué color es tu amor? ¿A qué te sabe? ¿Por qué todo el amor del mundo tiene que ser rojo y en forma de corazón?  Seamos un poco más creativos y démosle la oportunidad de tomar formas más interesantes.  Qué tal si le damos forma de un libro, un amor que nos dé conocimiento, que nos cuenta historias, de suspenso, de terror y de aventuras en una sola. Siéntate en ese rincón de tu memoria, apaga la luz y pon una canción intensa, una canción que tenga vida y esté dispuesta a despertar para que la veas. 

Los Viajes de Karla

Sin duda cada viaje que uno emprende es una búsqueda de algo que no se encuentra a nuestro alcance en nuestras casas. Es una especie de desprendimiento de un anclaje, de una tradición que por algun motivo no nos es suficiente y hemos decidido conquistar algo más, sea lo que sea, tal vez sólo es a nosotros mismos. Pero lo cierto es que nunca viajaras sin volver siendo distinto, creo que ese es el concepto principal del viaje, uno puede saber a dónde va, pero es imposible predecir cómo nos va a cambiar, si va a ser un redescubrimiento de nuestros sueños, o si va a ser otro lugar del que tenemos que partir. La casa siempre va a ser la casa, la nostalgia de la comida, de los lugares, de las costumbres es necesaria en el ser humano. Pero hay ciertos viajes, ciertas conquistas que nos llevan a descubrir un segundo hogar, uno adoptivo, uno seleccionado por nosotros mismos para formarnos, para ayudarnos a evolucionar y hacernos sentir que estamos en el lugar correcto. Existen ciertas regla

El escritor

Sus palabras y sus mundos.  Hermosa gramática que permite explotar en caractéres y crear la ilusión de estarnos duplicando en una especie de despliegue del alma. Dos palabras, y ahí estoy. Curvas y líneas en papel cuando se requiere de un arte un poco más personal, pero siempre viene del mismo sitio. Escritor y sus palabras, palabras que lo seducen y le susurran para formar parte de su mundo, para existir.  Qué habilidad la del escritor, almas que se desprenden en cada una de las cartas que se escriben, en cada verso, en cada historia milimétricamente diseñada a través de palabras que, sabia o instintivamente son elegidas para formar lo que sea- literalmente- y logran una conexión emocional, visual, y sensorial con el lector. Un lector que es invitado temporal a un mundo que por páginas y versos, le pertenecen, son suyos y puede hacer de ellos lo que le plazca. (Not finished..) Karla Gunz

Los gigantes de cristal

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La extraña intromisión de una mujer llamada Elisa Se dice desde el principio de los tiempos que un alma pura tiene el privilegio de descansar entre reyes y santos. El paraíso puede ser completamente subjetivo. Uno va a donde quiere ir y ya. Lo cierto es que hay una poquísima cantidad de sujetos que pueden encontrarse con maestros o grandes personalidades para compartir la sabiduría de los mundos. No tiene gran ciencia si uno lo piensa detenidamente. Simplemente consiste en la reunión de grandes mentes y corazones que tienen algo importante que decir. La muerte no es más que un gran pasillo que te conduce a otra vida, a otra experiencia. La mayoría de los seres son solo transeúntes. Unos pocos son los que pueden quedarse ahí, observarlo todo y no morir más. Pero ella, aquella mujer era solo una mujer que había sido arrollada accidentalmente por el último tranvía de la noche. No fue un acto heroico ni mucho menos, no salvó la vida de ningún niño o anciano, jamás ayudó a los desam

El Espectador 3

EL ESPECTADOR “ La Obra Maestra ” Por: Karla Günz L os minutos pasaban y él seguía ahí, contemplándola. Ella estaba aturdida, tenía las muñecas y los tobillos atados a una silla, una silla por cierto, bastante cómoda. Intentó soltarse sin éxito. Su ropa estaba mojada aún, vestía una pijama de verano, por lo que gran parte de su piel estaba expuesta a la oscuridad de la noche. La luz era muy tenue, unas pocas velas iluminaban solo algunas partes del cuarto, no podía verse con claridad. Él mientras tanto, en el otro extremo, permanecía en la oscuridad. A él le excitaba verla ahí, sometida a un instante de purificación, la veía y no podía creer que por fin había comenzado. Había esperado un año completo para planear todo minuciosamente. No podía con tanta emoción, era casi imposible mantener la calma, aún con toda la preparación, seguía siendo extremadamente difícil seguir las reglas, otra vez las malditas emociones lo manipulaban. Apretó los puños para contenerse, re

El Espectador 2

EL ESPECTADOR “ El ritual ” Por: Karla Günz E l prefería los cuchillos pequeños, las incisiones precisas y detalladas, casi como si se delineara la piel con tinta roja. Tranquilamente los colocó en la bandeja, uno a uno; por tamaño, con el filo apuntando hacia el norte. Todo era simétricamente perfecto e impecable. Utilizaba guantes para no contaminar sus tesoros, con la suciedad de ella. Cada uno de esos cuchillos contenían una parte de su ser y no debían pertenecer a nadie más. Fríos y relucientes, la sensación de tocar el fino metal era excitante, simplemente sublime. Sostuvo frente a sí el más pequeño, levantándolo a la altura de su frente, viéndose en el reflejo de la cuchilla. Su nueva adquisición. Sonrió. Terminó de acomodar las herramientas. Salió de la habitación, cerrando con llave inmediatamente. Caminó por aquel pasillo, sus zapatos impecables rechinaban en el mármol. Sólo un par de luces iluminaban el final del camino. El olor a madera vieja y mojada e