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El observador

Isaac mete la mano a su bolsillo, las llaves de su departamento están atascadas en la tela, el brazo derecho de Isaac sostiene un maletín, un abrigo, y el termo del café de la mañana. Desesperado por entrar, jala del llavero en forma de la Torre Eiffel que le trajo su hermano hace un par de años. Una de las llaves se atora y se le encaja en la pierna, pero aún así sigue tirando hasta que las llaves están libres. Por fin consigue abrir la puerta y comprueba que todo esté en el mismo sitio que como lo dejó muy temprano. Un aire putrefacto golpeó a Isaac en el rostro. Se acerca a la mesa del comedor con dos plazas, deja su maletín sobre una de las sillas de madera, el abrigo lo coloca en el respaldo y finalmente el termo sobre la mesa, que tiene un ejemplar de derecho constitucional aún abierto, con varios separadores de distintos colores. A un costado un cuaderno con notas, recordatorios de términos y teléfonos de clientes a los que debe presionar para que le entreguen documen...

Sólo hazlo.

–¡Buenas noches!– Escucha Jessica a su espalda. Es Juanita, la señora que se queda en su casa y que le ayuda con las tareas de la casa, a cuidar a sus niños y a hacer de comer.   –Buenas noches Juanita, no se te olvide sacar el pollo del congelador. –Jessica se quita la cinta elástica de la mano y se hace una coleta alta. Su cabello rubio amarrado es tan largo que casi le llega a media espalda. Viste una blusa sin mangas color salmón, un brasiere deportivo que alcanza a verse un poco, unas libras negras que resaltan los años de ejercicio y dieta. Jessica toma un sujetador para su celular y se lo pone en el brazo. Los audífonos se los mete con cuidado en los oídos y la canción Arlandria de Foo Fighters suena. Baja las escaleras, abre la puerta de la entrada y en el segundo que la puerta se cierra comienza a trotar.    Es de noche ya, son las nueve cuarenta de la noche, es una noche fresca, las hojas de los arboles se mueven por el viento, las luces se r...

Destino

  H ugo está escuchando el resumen del partido mientras revuelve el resto de su arroz con la salsa de tomate. Toma la última tortilla, le pone un poco de sal y le da una mordida. El sabor de la tortilla ya casi fría no fue tan agradable como esperaba, así que dejó la tortilla a un lado para terminar con el arroz. En la televisión los comentaristas discutían sobre las eliminatorias del fúbol mexicano, las decisiones de los técnicos al hacer los cambios, el desempeño de los jugadores más importantes y algunos suben el tono de voz hasta que uno de ellos interrumpe la discución y manda a corte comercial.     Hugo está pensando en la fiesta de cumpleaños de su hija Sandra, está por cumplir 3 años, y quiere su vestido de la princesa Mohana. La renta del local, la comida, piñata, bolos, todo resulta demasiado caro. Hugo se pregunta si no sería mejor darle todo el dinero invertido en la fiesta y llenarla de regalos, o ahorrar para su escuela, que es cada vez más c...

El Viaje de Charlotte de Sandeau

Disculpe, ¿Este asiento está ocupado?– Pregunta un caballero amablemente, se asoma con una actitud bastante amable, una bonita sonrisa y confiable.  –Está libre, puede usted ocuparlo– Respondió Charlotte, de veintiún años, cabellos rubios, labios rosados y carnosos, ojos azules con destellos de marrón.    –Es usted muy amable– El caballero era en realidad un muchacho de unos veintisiete años. Cabello oscuro, delgado, alto y con tes blanca, paliducha. Viste un traje que no parece ser suyo, o por lo menos no hace varios kilos, es color negro, limpio y bien planchado pero extremadamente grande para él. Charlotte no pudo contener la risa al ver que el muchacho estaba teniendo un enfrentamiento con la maleta que no quería quedarse en el compartimiento superior. El muchacho se dio cuenta de que estaba siendo observado y comenzó a actuar como si algo sobrenatural tomara de la maleta, o como si la maleta misma tuviera vida, como fuese, las manos y pie...

Rutina

  Abro una de las puertas y me encuentro una caja de cereal. La caja no tiene nada particular, pero sentí como si un bloque de concreto me cayera encima al verla. Tenía mucho tiempo sin abrir esa puerta específicamente y como una avalancha, un golpe de sentimientos, de pensamientos, cayeron sobre mi. Teníamos 3 semanas de habernos separado definitivamente. Ella no estaba segura de lo que quería, y quizá yo tampoco, pero un día amanecí con el sentimiento de no ser suficiente, o simplemente, quise más. La confronté, me parece que más que un diálogo fue una confesión, fue una renuncia a la química, a los besos, a las cenas, a los abrazos en la cama y a las duchas juntos. Una parte de mi esperaba que ella me detuviera, que me dijera cualquier cosa que me diera indicios de que ella también sentía algo fuerte por mi, pero la otra parte, la más grande, la que suele tener la razón. Sabía que habría un silencio incómodo, que las palabras, las que fuesen, no iban a salir, ni para aliviar, ...

Realidad Virtual.

Iniciar conexión.      Wenda se coloca los brazaletes en las muñecas mientras el visor muestra la animación de inicio. El iris de Wenda intenta adaptarse a la hiperestimulación de las luces. Toma 32 segundos sincronizar el sistema neuronal al procesador del VRC. Se reproduce un sonido notificando que la conexión ha sido exitosa. Wenda está en un pasillo con alfombra gris. Hay varias puertas a los costados. Camina directamente hacia la última del lado izquierdo, intenta abrirla y pero la perilla no gira. La proyección de un candado cerrado y una voz que dice. Acceso no autorizado, favor de introducir llave.     Wenda maldice y se gira para caminar a una puerta anterior. Entra en ella, en esta ocasión la puerta si abre. Está en un hospital ahora. Wenda hace algunos movimientos con las manos y una serie de numeros aparecen como un holograma. Seleciona un par y de un circulo de luz color verde neón que parece una ventana se abre una compuerta, dentro d...

Día de campo

–¡Gonzalo! dile a tu papá que baje las chamarras, está comenzando a hacer frío. Voy a estar junto a los árboles de allá. – Dijo Estefanía, una mujer joven, de unos treinta y tantos. Viste unos pantalones de mezclilla clara hasta la cintura, una camisa holgada de botones color rosa pálido. El cabello castaño claro se tiñe de dorado con los rayos del sol a contraluz. La luz de la tarde se pinta de anaranjado con tonos rojos y morados, el filo de los árboles, las plantas y objetos tiene un contorno casi mágico, las esporas en el aire se hacen visibles, como miles de mariposas diminutas que lo cubren todo. Gonzalo, un chiquillo de siete años, con sus botitas vaqueras, sus pantalones de mezclilla y su camisa alusiva a los vaqueros de las películas, una pistola color plateado brillante se asoma de una funda que cuelga de su costado izquierdo. Le queda bastante incómoda, ya que está diseñada para diestros, y Gonzalo nació en el lado incorrecto del planeta, donde viven los derechos, él tenía...

Frontera

Dos toques a la puerta. Al parecer no hay nadie en el baño. Tadeo abre la puerta con precaución, echa un vistazo, primero en los urinarios, de las cajas de los retretes no se asoma ningún zapato. Entra rápidamente y cierra con seguro. Se acerca al lavabo, deja sobre el mismo su mochila color gris deslavado. La mochila tiene un desgaste evidente en las correas, algunos parches están bordados en la parte frontal con iniciales y dibujos extraños. Tadeo saca de la mochila un cubo de cristal del tamaño de una pelota de beisbol y cierra la mochila, se la cuelga en la espalda y se mira en el reflejo. Coloca la mano izquierda en el espejo y con la derecha juega un poco con el cubo de cristal, lo acaricia como buscando algo en la superficie transparente. Parece encontrarlo, frota una de las caras contra su camiseta, y esa misma cara la pone sobre el espejo. En ese momento la manija del baño que da hacia el pasillo comienza a moverse, alguien intenta abrir la puerta, pero esta no se mueve. ...

Advertencia de males inevitables y potencialmente peligrosos

Y ella le dijo.. Soy lo peor que te podría pasar. Soy veneno que entraría en tus venas hasta consumirte por completo. Perderías piso, la noción del tiempo. La barr era del mal y el bien la romperías para volverte un ente enajenado. La sociedad no volvería a llenarte, solo mis besos, mis brazos casi tronando tus costillas, mis tacones clavándose en tus zapatos al ritmo de mi locura. Yo que tú, correría lejos, sin voltear, me tomaría un buen trago de cerveza y huiría de mí y mis arranques de tango a las tres de la mañana. De mis doscientos perros rescatados, de mis mil y una horas de sueño. Él, a sus ojos, luego a sus labios, sonríe y responde -¿Dónde firmo?

Decisión

   Delia se sienta frente a su ordenador, toca la superficie helada y la pantalla se ilumina. Escribe su contraseña y espera a que aparezca la fotografía de fondo de pantalla. Fabián y ella están sentados en una mesa cuadrada, visten elegantes, ella un vestido tinto, el cabello suelto a un costado con rizos preciosos. Él lleva un traje color gris claro, una camisa blanca y un moño color tinto. Un toque romántico y justo para llamar la atención de Delia.     La imagen se cubre con decenas de archivos, todos con nombres como imagen_082612, ó Captura de pantalla 2015_07_23. El desorden le genera mucho conflicto, pero es precisamente la forma en la que se encuentra la mente de Delia. Sabe que algo está mal, pero ignorarlo a veces es una tarea más fácil, o cobarde. Delia abre su correo. En lo que se carga la página, revisa su celular por vigésima vez. No hay llamadas perdidas, dos mensajes nuevos. Los mensajes resultan ser imágenes que llaman a un patriotismo in...

Fantasmas

El único fantasma al que temo es el de la nostalgia. Ese fantasma que te persigue y te arrastra al pasado. Se roba tu energía y se alimenta de tu tiempo. Rodea sus brazos, terminados en garras y se abraza a ti, te susurra al oído frases de memorias, te vuelve loco, pero no lo suficiente para hacerte notarlo.  Si no te das cuenta que está junto a ti incluso puedes dejarlo entrar a tu organismo, puede estrujar tu vientre, cortarte el flujo en la garganta y hacerte nudos, puede abrirse paso hasta tus ojos, contaminarlos para que tu percepción de los colores sea distorsionada, grisácea y lúgubre. Puede revolver tus océanos hasta hacerlos brotar cual cascadas embravecidas.  Cuidado con esos fantasmas, porque no aparecen detrás de ti en un espejo, ni eligen una hora específica para aparecer. Estos fantasmas se aferran a ti como parásitos y te consumen hasta que queda de ti poco, hasta que olvidas porqué existes y ellos han ganado.

Suerte minina

  E l diablo se ha disfrazado de gato negro. Ha decidido caminar entre los hombres en un traje sigiloso, sofisticado y escurridizo.    El gato, con toda su negrura, lleno de pelitos de maldad camina por las banquetas de la ciudad. Sortea obstáculos, escobas, neumáticos. Ve a una niña jugando a la pelota, trepa a un árbol para mirar la escena. La niña está intentando aprender a botarla, su coordinación aún no se lo permite, poco movimiento en la manzana. El gatito baja de su mirador y se dirige a un extremo del parque, a la vista de la niña. Ésta, fascinada por la presencia del felino camina hacia él e intenta tocarlo. El gatito se sienta esperando que la niña se acerque a la banqueta, a un lado de la calle.     La niña no advierte que en la acera de enfrente hay una camioneta con insignias de la veterinaria "Huellas", cuyo teléfono anunciado corresponde a una viejecita que está harta de recibir llamadas para preguntarle sobre vacunas y consultas a alta...

Besos

Los besos sabor a polvo se distinguen más que otros, besos que desentierran la necesidad de existir, de ser recordados, de ser sentidos.  Besos sabor a polvo, guardan tiempo, guardan palabras, guardan todo. Besos sabor a polvo que no saben a nada, pues al fin y al cabo, son sólo polvo.

Conspiración

Año 2238   Stephan toma el Gasoducto número 45A con destino a la corteza externa. Son treinta minutos de camino así que intenta llegar a la cubierta del bar para comprar unas tabletas. El pasillo está lleno de obreros y maquinistas que salieron temprano por ser navidad. Stephan lo había olvidado por completo. Su Yoket , un dispositivo similar al armazón de un lente que tiene toda clase de aplicaciones, es capaz de medir temperaturas, niveles de toxicidad en el ambiente, oxigeno, signos vitales, acceso a la gran memoria, conexión intercraneal con otros usuarios, y además guarda absolutamente toda la experiencia de vida, para ser utilizado como evidencia en los tribunales en caso de cometer algún delito. El dispositivo emite un sonido y se proyecta la imagen de una estrella girando, es el símbolo de mensaje nuevo. Es el banco, siempre envían mensajes en los gasoductos con la esperanza de tomar desprevenidos a los usuarios, una vez abiertos no puedes ignorarlos, pero si no los ab...

El Niño Que Recordó

  D arío se pone su pijama del personaje de Disney, Peter Pan, que le regaló el abuelo. Su pantalón, ya deslavado y su playera color azul rey lo hacían sentir cómodo al punto de no querer quitársela el día siguiente. Gabriela, la madre siempre se prometía desaparecerla un día antes de meterla a lavar, pero la expresión de su hijo al portarla era una sonrisa que valía la pena cualquier berrinche mañanero, por lo menos hasta que el berrinche se hacía presente el día siguiente.      Gabriela coloca un vaso con agua en la mesa de noche, quita los juguetes que esconden la madera rayada de tantas batallas de Batman contra Rayito McQueen. Darío se esconde debajo de las cobijas y comienza a convulsionarse con brincos de aquí a allá con su cadera. Un ataque de histeria, de energía y de infancia que aquellos con hijos pueden comprender perfectamente. Gabriela se inclina sobre su hijo y le da un beso en la frente. El olor a la leche con chocolate, a recién bañado y a juven...